Sin embargo, la historia nos dice que los MMSS encuentran siempre la forma de perdurar, por encima de las formas particulares –y cambiantes- de cada momento histórico.
A lo largo de los siglos, con nombres y formas diferentes, siempre hubo gentes que se organizaron para cambiar las cosas. Eran pequeños grupos de personas que fueron contagiando a otras y extendiendo sus causas hasta convertirlas en patrimonio colectivo, en logros de todas.
Así ocurrió en la lucha contra el esclavismo o la explotación de la clase trabajadora, o en la defensa de los derechos de la mujer, o en la conservación de la Naturaleza, o en tantos otros ámbitos de la acción y de la historia humana.
Podrán desaparecer o degradarse o anquilosarse muchas de las organizaciones actuales, pero las NNAA serán. De otras formas, pero serán. Aunque la mudanza y el parto sean lentos. Nacerán necesariamente del conflicto con nuestras formas actuales de organización. No hay cambio sin conflicto, decía Saul Alinsky.
